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Artigo de Claudia Werneck, Marta Gil e Rosângela Berman Bieler Claudia Werneck, Marta Gil e Rosângela Berman Bieler
Nos gustaría invitarlo/la a conocer un nuevo concepto, el de Desarrollo Inclusivo, que está en su fase de presentación y discusión.
Nace en el marco de las Metas del Milenio, con la constatación de que es imposible alcanzarlas sin considerar e incluir las necesidades de las personas con discapacidad. La magnitud de los problemas relacionados con la exclusión social de estas personas será suficiente para impedir que se alcancen estas Metas, si no se encuentran maneras de incluir este grupo vulnerable en el progreso social de manera general. Globalmente, la discapacidad afecta por lo menos 600 millones de personas, de los cuales 400 millones viven en países en desarrollo. En América latina y en el Caribe, esta cifra puede ser estimada en 79 millones de personas, en el Brasil, 25 millones de personas que presentan discapacidad o incapacidad (censo OBGE, 2000).
El concepto de Desarrollo Inclusivo también deriva de estudios realizados por el Banco Mundial y otros institutos de investigación que constataron que una proporción significativa de las personas con discapacidad están dentro de las más pobres entre los pobres.
Es preciso, por lo tanto, proponer algo nuevo que las considere.
El ámbito de acción donde es preciso actuar para conseguir un desarrollo inclusivo es el de las políticas generales, implementadas por los países y sus gobiernos, utilizando recursos propios o con el apoyo de instituciones financieras internacionales, en el área de salud, educación, trabajo, vivienda, infancia y juventud, infraestructura y seguridad social. En este contexto, no se procura necesariamente crear acciones o proyectos específicos y puntuales en el área de la Discapacidad, sino ayudar a garantizar que grupos tradicionalmente excluidos sean contemplados por las estrategias u programas de desarrollo en general.
Esta concepción apunta a promover la colaboración entre gobiernos, sociedad civil y organismos internacionales para que los programas y estrategias encarados para el cumplimiento de las Metas del Milenio también contemplen las aspiraciones y los derechos de las personas con discapacidad u otras necesidades específicas.
A partir del compromiso asumido por la comunidad internacional en la Conferencia Mundial de Desarrollo (Canadá, 2000), los organismos multilaterales de financiamiento reconocen la necesidad de trabajar junto a los gobiernos nacionales para favorecer los principios de inclusión e igualdad de oportunidades en el ámbito del combate a la pobreza, así como para promover el desarrollo socio-económico y humano. Tratar las cuestiones ligadas a la discapacidad es esencial para efectivizar estos principios y cumplir con las metas acordadas.
Como enfoque proponemos:
Estimular la participación y colaboración de actores y sectores involucrados con los programas de desarrollo, de lucha contra la pobreza y también a los organismos que actúan con la temática de la Discapacidad y de las necesidades especiales, definiendo herramientas conceptuales y operativas que permitan identificar oportunidades para la inclusión y velar por la salvaguardia de los derechos de las personas con discapacidad y otras necesidades específicas, como minorías étnicas y sociales.
El punto de partida es la caracterización de las condiciones de discapacidad y su conexión con la pobreza. La magnitud y gravedad de esta situación demanda medidas de igual dimensión: ha llegado el momento de traspasar la escala puntual/local, de ampliar la agenda lucha, cuyo foco era el desarrollo humano y sus derechos y proponer algo nuevo: la agenda global de desarrollo, a partir del concepto de desarrollo inclusivo. En esta escala no se trata ya de defender uno u otro grupo excluido; el foco está en la promoción de una alteración general, como las propuestas para las Metas del Milenio. Importa resaltar que hay ganancias en la adopción de esta perspectiva.
Para construir este nuevo enfoque, es fundamental saber identificar y establecer asociaciones y alianzas, trabajando en red. El objetivo de estas conexiones es identificar oportunidades de intervención sobre la realidad. Las personas son estimuladas a desarrollar un nuevo papel, el de centinelas que contribuirán para hacer visibles situaciones de exclusión e incluirlas en el marco del desarrollo inclusivo.
Para aumentar la visibilidad de las personas con discapacidad y dar calidad a sus condiciones de vida, aún hoy marcadas por la pobreza y la exclusión social, es necesario construir puentes entre el área de la discapacidad, el discurso económico y la perspectiva del desarrollo.
A continuación sigue una breve presentación de los conceptos antes mencionados.
Pobreza y Discapacidad
Sabemos que la condición de discapacidad no se define tanto por las limitaciones físicas, intelectuales, o como las posibilidades de actuar, sino por el hecho de que a esas personas les es dificultoso o imposible el acceso a la educación, al mercado de trabajo y a los servicios públicos. La exclusión lleva a la pobreza, y, en un círculo vicioso, la pobreza puede llevar a un incremento de la condición, al aumentar la vulnerabilidad de las personas a la desnutrición, a enfermedades y a condicionas peligrosas de vida y de trabajo.
Además de esto, sienten los efectos de la discapacidad no solamente los que la padecen, sino también sus familiares que, al absorber responsabilidades adicionales, ven inhibidas su participación en la vida económica y social de sus comunidades. Dado que la pobreza es tanto causa como consecuencia de la discapacidad, algunas estimaciones indican que una de cada cinco personas pobres presenta una discapacidad. Esto significa que prácticamente todas las familias de una comunidad pobre son afectadas por la discapacidad.
De la escala puntual al modelo de desarrollo inclusivo
La inclusión de personas con discapacidad en los procesos de desarrollo debe ir más allá de la dimensión del testimonio. No se trata de postular la inclusión de todos como tema de derechos humanos y principio de equidad, sino también de operativizar este enfoque proponiendo alternativas para que las capacidades y diversidades de la especie humana sean usadas en pos de mejores políticas públicas.
Esta comprensión implica hacer un pasaje de un discurso de defensa de los derechos de las personas con discapacidad a un discurso técnico-analítico, que posibilite discutir la propia Agenda de Desarrollo, y principalmente del desarrollo inclusivo.
Por lo tanto, es preciso usar el conocimiento acumulado y emprender las acciones necesarias para incluir aspectos relacionados a la discapacidad en los planos y programas de desarrollo, para trazar estrategias, promover alianzas y acciones de cooperación entre gobiernos, agencias financiadoras y de desarrollo y las organizaciones relacionadas con la deficiencia, ampliando el horizonte y el objetivo del accionar de estos actores sociales.
Desarrollo humano
Proceso de "aumento de la competencia de las personas, cuyas opciones y oportunidades aumentan", presupone, por lo tanto, que "las personas son la verdadera riqueza de una nación". Por lo tanto, ellas deben ser colocadas en el centro de la concepción de desarrollo, que pasa a considerar el crecimiento como un medio, no como un fin. Las oportunidades de vida de las generaciones actuales y futuras pasan a estar protegidas, y consecuentemente, los sistemas naturales de los que todos los seres vivos dependen.
Las estrategias de desarrollo humano generalmente enfatizan la inversión en educación y salud, así como la promoción de un crecimiento económico equitativo; no incluyen, sin embargo, otras dimensiones fundamentales, como la libertad civil y política, que son parte de la gobernabilidad democrática y constituyen la dimensión frecuentemente olvidada del desarrollo humano.
El enfoque de desarrollo atribuye prioridad máxima a la reducción de la pobreza y a la promoción del empleo productivo, al fortalecimiento de la integración social y a la promoción del crecimiento económico. Según esta concepción, el desarrollo tiene seis elementos principales: equidad, empoderamiento, productividad, sustentabilidad, seguridad y cooperación.
- Equidad: consiste en garantizar la igualdad de oportunidades a todas las personas.
- Empoderamiento: reconocimiento del derecho que todas las personas tienen de participar de la elaboración y la aplicación de las decisiones y procesos que afectan sus vidas.
- Productividad: la participación plena de las personas en el proceso de generación de ingreso y de empleo remunerado.
- Sustentabilidad: consiste en asegurar las oportunidades no solamente para las generaciones actuales, sino también para las futuras, mediante la reposición de todas las formas de capital (físico, ambiental, humano y social).
- Seguridad: ejercicio de las oportunidades de desarrollo en forma libre y segura, confiando que ellas no desaparecerán súbitamente en el futuro.
- Cooperación: consiste en la participación y en la pertenencia a comunidades y grupos como forma de enriquecimiento recíproca y fuente de sentido social.
Derechos Humanos
Los derechos de las personas con discapacidad se insertan en el ámbito de los derechos humanos. Así, los temas relativos a la discapacidad deben formar parte de la agenda del desarrollo, pues se parte de la premisa de que el origen de la discapacidad está frecuentemente vinculado a la pobreza y de que el combate a la pobreza es la parte esencial de los objetivos de desarrollo, así como el acceso a la educación, al trabajo, a la información y otros.
La Agenda Global de Desarrollo
Hay segmentos de la sociedad que tradicionalmente son considerados como excluidos o están sobre representados en los programas de desarrollo social y humano: poblaciones indígenas, migrantes, mujeres, grupos étnicos y raciales. En los últimos años, muchos de estos grupos fortalecieron sus estrategias de autogestión y defensa de sus derechos, luchando para que los responsables del diseño e implementación de programas de desarrollo considerasen más sus cuestiones.
A pesar de la importancia numérica de las personas con discapacidad, sólo recientemente ellas pasaron a ser percibidas como grupo históricamente marginado en el contexto de las políticas de desarrollo. La visualización del círculo vicioso de la pobreza y discapacidad aún está lejos de adquirir una dimensión práctica que permita que los formuladores de decisiones tengan en cuenta esa interacción y la incluyan en el diseño de los programas.
Desarrollo Inclusivo
Entendemos por desarrollo inclusivo la elaboración e implementación de acciones y políticas enfocadas al desarrollo socio-económico y humano que apunten a igualdad de oportunidades y de derechos para todas las personas, independientemente status social, género, condiciones físicas o mentales y raza. Valoriza la contribución de cada ser humano al proceso de desarrollo que es concebido de forma amplia, superando los limitados modelos economicistas y asistencialistas que acostumbran caracterizar la lucha contra la desigualdad y la pobreza.
El paradigma del desarrollo inclusivo procura rescatar la idea de diversidad como punto fuerte del proceso de desarrollo. Se puede hablar de variados tipos de diversidad: social, cultural, étnica, política, religiosa, lingüística, educacional, sexual, de género, científica, personal y ambiental, o de bio-diversidad. Por tanto, el desarrollo inclusivo presupone la idea de una diversidad que sobrepase el plano personal, envolviendo sistemas como el medio ambiente, la tecnología, el mundo de la ciencia y las instituciones, entre otros.
Inclusión y Eficiencia Económica
El paradigma del desarrollo inclusivo procura rescatar activos sociales en beneficio de toda la sociedad.
Por mucho tiempo, las inversiones enfocadas a la inclusión eran vistas solamente desde el ángulo de los derechos, sin reconocer el alto valor económico del capital humano de las personas con discapacidad. Es hora de incluir esa dimensión en los proyectos de desarrollo y en las políticas públicas de manera general, considerándolas realmente como inversiones, y no como costos.
Importancia de las Asociaciones y las Alianzas
La formación de asociaciones entre sectores e instituciones es cada vez más frecuente en el actual escenario de políticas públicas, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo. En América latina la formación de asociaciones para el desarrollo ganó un nuevo impulso en las últimas dos décadas, como consecuencia de procesos institucionales, políticos y financieros que caracterizan las políticas públicas. Cada vez más, el trabajo de los gobiernos y de las agencias de cooperación está asociado al de fundaciones, asociaciones y agencias no gubernamentales pertenecientes al "Tercer Sector".
Uno de los factores motivadores para el desarrollo de asociaciones y coaliciones parece ser la creciente limitación de recursos económicos (de las instituciones públicas y de la mayoría de las instituciones privadas). Otros son: el deseo de maximizar el impacto de los programas; el reconocimiento de que el trabajo en asociación puede aumentar la eficiencia, tomar los esfuerzos más sustentables y potencializar la capacidad de innovar, además de ello, es más costo-efectivo que el trabajo individual.
No es simple desarrollar coaliciones, y es aún más difícil mantenerlas activas a lo largo del tiempo. Algunos estudios destacan la importancia de "variables subjetivas" y culturales en el desarrollo y en la sustentabilidad de las alianzas:
- consenso
- confianza
- equilibrio
- comunicación
- democracia
- paciencia
- sentido de oportunidad
Función Centinela
Llamamos "mirada centinela" un trabajo actualmente en construcción, a través del cual las organizaciones de la sociedad civil vinculadas a áreas de discapacidad buscan identificar oportunidades de inclusión de esa temática en el contexto de programas y proyectos de desarrollo.
Presupone postura de alerta permanente, que debe ser implementada en cada proyecto de intervención social, procurando incorporar la perspectiva de desarrollo inclusivo.
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